domingo, 23 de marzo de 2014

Si los nervios no traicionan, todo irá bien.

Tras estos años aún no he sido capaz de sacar tu imagen de mi cabeza, tus frases típicas, tus bromas, tu risa, tu sonrisa, tu forma de hablarme. Aún no he sido capaz de olvidarte. 
¿Cuantos años van ya? No importan.
 Son pocos comparándolos con los años que tendré que esperar para olvidarte a ti y a tu esencia. 

Por mucho que diga que ya te olvidé, no es más que una mera mentira, ¿acaso te crees que es tan fácil olvidarte? ¿Te crees que se puede comparar el poco tiempo que te costó a ti olvidarme con el tiempo que yo pasaré olvidándote? Qué iluso, ¿no?

Hubo veces en las que te deseé el mal, pero... ¿Cómo hubiera podido ser capaz de deseas el mal a aquel a quien quiero? Te tenía envidia, a ti y a tu felicidad.

Querer... Qué difícil de explicar. ¿O quizá no?
No se me hace muy difícil. Querer es el sentimiento que tengo hacia ti. No necesita más explicación. Esa es mi definición de querer.
Mi definición eres tú. 

viernes, 14 de marzo de 2014

Y si...

Y si al menos hubiera tenido cuidado, todo esto no hubiera pasado. 
¿Qué hay dentro de mi que siempre estropea todo?
Tengo una barrera protectora demasiado fuerte, como una gran coraza. Nadie puede traspasarla y ahí está el problema. 
¿Qué hacer cuando no tienes a nadie a tu lado? Pajas mentales. 
Esa pesadilla llamada paja mental, te retuerce por dentro, te manipula, te controla, te posee. 
Muy poca gente sabe controlarlas e incluso superarlas. Yo no soy una de ellas. 
Se me hace imposible salir de la pesadilla que controla mi mente. ¿Y qué hago? Romper a llorar.
Como aquel libro que tanto me gusta que decía que sólo puede usarse esa expresión para sentimientos tan especiales como reír y llorar; porque no rompes a correr o a dibujar. Rompes a reir y a llorar. Esos sentimientos merecen la pena.
Y tanto que sí...
Rompo a llorar. 

lunes, 10 de marzo de 2014

Apertura.

Hay veces que siento como esa melodía penetra en mi.
Entra en lo más profundo de mi alma y cuando quiero darme cuenta, esa melodía, esa melodía tan tuya se ha desvanecido. 
Se ha desvanecido como la luz, con su gran velocidad. Se desvanece tan rápido que ni siquiera te das cuenta. 
Dejas tras esa dulce y suave melodía unas cicatrices que resultan imposibles de curar ahora que no estas a mi lado, cuidándome tal y como hacías. 
Es curioso cómo esa melodía que hacia que irradiase felicidad, ahora es la que causa mi llanto. Ese llanto insaciable, esos sollozos que no terminan hasta que al fin caes dormido a altas horas de la madrugada. 
Es esa melodía la que provoca mi insomnio.
Esa melodía que parece que estás escuchando, pero en realidad no, es tu simple imaginación. Crees que la oyes e incluso que está a un alto volumen, aunque realmente es el deseo de poder sentir esa música a tu lado la que hace que tu imaginación recree esa melodía y creas que la escuchas. 
Y me pregunto... ¿Alguna vez habrás sentido lo mismo?
Trato de no hallar la respuesta a la pregunta, siempre con el temor de obtener una respuesta negativa.
Y después de todo este tiempo, aquí estoy, esperando un simple "sí" de tu parte.